Cap.6: Ciudad Evita, la ciudad donde el urbanismo también fue una política social
- Pablo Insua

- hace 8 horas
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Hay ciudades que nacen para resolver un problema demográfico.
Otras responden al crecimiento espontáneo de la población.
Y existen algunas pocas que nacen para materializar una idea política.
Ciudad Evita pertenece a esa última categoría.
Construida durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, fue mucho más que un barrio obrero. Fue uno de los experimentos de planificación urbana más ambiciosos de la Argentina del siglo XX: una ciudad diseñada desde cero para ofrecer vivienda, servicios, espacios verdes y equipamiento comunitario a trabajadores y sus familias.
Su trazado, su arquitectura y su organización territorial reflejan una concepción del Estado que entendía al urbanismo como una herramienta para ampliar derechos.

Una Argentina que crecía más rápido que sus ciudades
Entre las décadas de 1930 y 1950, la industrialización transformó profundamente el país.
Miles de familias migraron desde el interior hacia el Gran Buenos Aires en busca de empleo en las nuevas fábricas.
El crecimiento fue tan acelerado que muchas ciudades no estaban preparadas para recibir esa población.
La consecuencia fue la expansión de barrios precarios, loteos sin infraestructura y viviendas improvisadas.
Frente a ese escenario, el gobierno peronista impulsó una política de construcción masiva de viviendas y nuevas urbanizaciones.
No se trataba únicamente de entregar una casa.
Se buscaba construir comunidad.
Una ciudad diseñada antes de que llegaran sus habitantes
Ciudad Evita comenzó a proyectarse en 1947 sobre terrenos de La Matanza.
A diferencia de la mayoría de los barrios del conurbano, no nació como resultado de un loteo privado.
Fue planificada integralmente.
Los arquitectos y urbanistas diseñaron primero:
la red vial;
los espacios verdes;
las plazas;
los centros comerciales;
las escuelas;
los edificios públicos;
las iglesias;
los equipamientos sanitarios.
Recién después comenzaron a levantarse las viviendas.
La ciudad fue inaugurada oficialmente en 1948 y bautizada en homenaje a Eva Perón.

El urbanismo como política de Estado
Durante el primer peronismo, el acceso a la vivienda dejó de concebirse como un problema exclusivamente privado.
El Estado pasó a intervenir activamente en la producción del suelo urbano.
Ciudad Evita sintetizaba esa nueva mirada.
No era solamente un conjunto de casas.
Era una ciudad completa.
Con servicios.
Con escuelas.
Con transporte.
Con plazas.
Con identidad propia.
La vivienda aparecía integrada a un proyecto urbano.
La influencia de la Ciudad Jardín
Desde el punto de vista urbanístico, Ciudad Evita se inspira claramente en el movimiento de la Ciudad Jardín, desarrollado por el urbanista británico Ebenezer Howard a fines del siglo XIX.
Howard proponía ciudades donde convivieran:
baja densidad;
abundantes espacios verdes;
circulación vehicular ordenada;
centros barriales;
proximidad entre vivienda y servicios;
integración con la naturaleza.
En Europa esas ideas influyeron sobre numerosas ciudades nuevas.
El peronismo adaptó esos principios a la realidad argentina
Calles que rompen con la cuadrícula
Uno de los aspectos que más sorprende al recorrer Ciudad Evita es que sus calles no siguen el tradicional damero español que caracteriza a la mayoría de las ciudades argentinas.
Predominan:
avenidas curvas;
diagonales;
rotondas;
pequeños centros vecinales;
plazas distribuidas regularmente.
La circulación fue diseñada para reducir velocidades, favorecer la vida barrial y evitar la monotonía de las largas cuadras rectas.
Era una concepción urbana mucho más moderna que la predominante en aquella época.
Una arquitectura pensada para durar
Las viviendas también respondían a un criterio común.
Predominaba el llamado estilo californiano:
techos de tejas;
paredes revocadas blancas;
amplios jardines;
retiros respecto de la línea municipal;
viviendas bajas;
materiales de buena calidad.
No existían grandes edificios.
La prioridad era ofrecer una escala humana.
La casa debía integrarse al paisaje.
No dominarlo.
¿Una ciudad con la forma del perfil de Evita?

Uno de los aspectos más conocidos —y también más debatidos— de Ciudad Evita es la idea de que su trazado reproduce el perfil de Eva Perón visto desde el aire.
Durante décadas esa versión se difundió ampliamente.
Sin embargo, la documentación histórica disponible no permite afirmar que el proyecto original haya sido concebido oficialmente con ese propósito.
Muchos investigadores consideran que la semejanza existe y es llamativa, mientras que otros sostienen que se trata de una interpretación posterior favorecida por el crecimiento urbano y por la forma que adquirió el conjunto con el paso del tiempo.
Lo que sí está documentado es que la ciudad fue bautizada en homenaje a Eva Perón desde su inauguración y que el proyecto buscaba convertirse en un emblema de la política habitacional del primer peronismo.
La vivienda como derecho
Ciudad Evita formó parte de un programa mucho más amplio.
Entre 1946 y 1955 el Estado impulsó miles de viviendas obreras, barrios sindicales y complejos habitacionales en distintas provincias.
La diferencia fue que aquí no se construyó simplemente un barrio.
Se proyectó una ciudad completa.
Ese concepto resultó novedoso para la planificación urbana argentina.
El golpe de 1955
Tras la Revolución Libertadora comenzó un proceso de eliminación de símbolos vinculados al peronismo.
Ciudad Evita no escapó a esa política.
En 1955 pasó a llamarse Ciudad General Belgrano.
No fue un simple cambio administrativo.
Formó parte de la misma estrategia que modificó los nombres de hospitales, provincias, escuelas y edificios públicos asociados a Juan Domingo Perón y Eva Perón.
Durante años desapareció oficialmente el nombre con el que había sido inaugurada.
Con el regreso de la democracia y, finalmente, mediante la Ley 23.512 de 1987, recuperó oficialmente su denominación histórica: Ciudad Evita.
Un patrimonio urbano excepcional
Hoy Ciudad Evita continúa siendo uno de los conjuntos urbanos planificados más importantes del país.
Su valor no reside únicamente en sus viviendas.
También se encuentra en:
su diseño paisajístico;
la calidad de sus espacios públicos;
la organización de sus barrios;
la continuidad arquitectónica;
la abundancia de árboles y plazas.
Por ese motivo fue declarada Lugar Histórico Nacional en 1997, en reconocimiento a su importancia urbanística, arquitectónica e histórica.

Cuando construir una ciudad también era hacer política
Las ciudades hablan de la sociedad que las construye.
Algunas reflejan el mercado.
Otras, la improvisación.
Ciudad Evita refleja una decisión política: la de intervenir sobre el territorio para garantizar vivienda, infraestructura y calidad de vida a los trabajadores.
Más de setenta años después, sus calles curvas, sus chalets de tejas, sus plazas y sus árboles siguen recordando que el urbanismo puede ser mucho más que una cuestión técnica.
Puede expresar un modelo de país.
Porque Ciudad Evita no fue únicamente un barrio.
Fue la materialización de una idea que atravesó buena parte del primer peronismo: que el Estado no debía limitarse a administrar las ciudades existentes, sino que también podía construir otras nuevas para ampliar derechos, integrar a quienes llegaban desde distintos rincones del país y demostrar que la planificación urbana podía convertirse en una herramienta de justicia social.




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