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Cap. 3: Los palacios de la infancia

La extraordinaria historia de los Hogares Escuela de la Fundación Eva Perón



Hubo una época en la Argentina en la que el Estado decidió que los hijos de los trabajadores debían vivir, estudiar y crecer en edificios que hasta entonces parecían reservados para las clases más acomodadas.

No fueron palacios privados ni colegios exclusivos.

Fueron los Hogares Escuela construidos por la Fundación Eva Perón entre 1948 y 1955, una red de complejos educativos y asistenciales concebida para brindar a miles de niños una atención integral que incluía educación, salud, alimentación, alojamiento, deportes y recreación.

Más de setenta años después, muchos de esos edificios continúan en pie. Algunos conservan su función educativa; otros fueron transformados en oficinas públicas, hospitales o centros administrativos. Pero todos mantienen una impronta arquitectónica y una historia que los convierten en uno de los patrimonios materiales más importantes del primer peronismo.


Una nueva idea de justicia social

La Fundación Eva Perón nació formalmente en 1948, aunque Eva Duarte ya venía desarrollando tareas de asistencia social desde años antes.

Su creación significó un cambio profundo respecto del modelo benéfico tradicional.

Hasta entonces, buena parte de la ayuda a los sectores más vulnerables dependía de sociedades de beneficencia, instituciones religiosas o iniciativas privadas.

La Fundación propuso otro enfoque: que el Estado garantizara derechos sociales mediante una infraestructura propia, moderna y de gran escala.

Dentro de ese proyecto surgieron hospitales, policlínicos, hogares de tránsito, ciudades infantiles, colonias de vacaciones y los Hogares Escuela.






Mucho más que una escuela

El nombre puede llevar a pensar que se trataba simplemente de establecimientos educativos.

En realidad eran complejos integrales.

Los niños alojados allí recibían:

  • educación;

  • atención médica y odontológica;

  • alimentación completa;

  • ropa y calzado;

  • actividades deportivas;

  • bibliotecas;

  • auditorios;

  • talleres;

  • asistencia psicológica y social.

En muchos casos residían de manera permanente; en otros concurrían durante el día y regresaban a sus hogares. El objetivo era garantizar condiciones de vida dignas a chicos provenientes de familias de bajos recursos, huérfanos o con necesidades sociales específicas.


"Como si fuera para el más rico"

Eva Perón dejó una definición que sintetizaba la filosofía de estos establecimientos:

"Cada hogar está hecho como si fuera para el más rico y exigente de los hombres; en mis hogares ningún descamisado debe sentirse pobre."

Aquella frase no era un recurso retórico.

Se reflejaba en la arquitectura.



Todos los Hogares Escuela compartían una identidad visual muy marcada.

Los arquitectos adoptaron el llamado estilo californiano, muy difundido en la década de 1940.

Sus características eran:

  • paredes blancas;

  • techos de tejas coloniales;

  • galerías abiertas;

  • grandes patios internos;

  • jardines arbolados;

  • pabellones independientes;

  • amplios comedores;

  • auditorios;

  • capillas;

  • consultorios;

  • instalaciones deportivas.

La intención era evitar cualquier apariencia institucional propia de un asilo o un reformatorio.

Los edificios buscaban transmitir la idea de hogar.

No casualmente recibieron ese nombre.


Pequeñas ciudades

Muchos de estos complejos ocupaban varias hectáreas.

Funcionaban prácticamente como pequeñas ciudades.

En un mismo predio podían encontrarse:

  • dormitorios;

  • escuela;

  • enfermería;

  • consultorios;

  • biblioteca;

  • cocina industrial;

  • lavandería;

  • gimnasio;

  • canchas deportivas;

  • teatro o salón de actos;

  • capilla;

  • huertas;

  • parques.

Todo estaba pensado para que el niño encontrara allí un ámbito de desarrollo integral.


Una red federal

La Fundación Eva Perón impulsó Hogares Escuela en distintas regiones del país, con especial presencia en el Noroeste y Nordeste argentinos.

Entre los más importantes se encontraban:

  • Ezeiza (Buenos Aires)

  • Catamarca

  • Santiago del Estero

  • Salta

  • Jujuy

  • La Rioja

  • Tucumán

  • Paraná (Entre Ríos)

Muchos fueron inaugurados personalmente por Eva Perón durante sus giras por el interior.

El golpe de 1955 y el cambio de nombres

Tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón en septiembre de 1955 comenzó una política destinada a eliminar los símbolos del peronismo del espacio público.

Los Hogares Escuela no escaparon a ese proceso.

Entre otros cambios:

  • el Hogar Escuela "17 de Octubre" pasó a llamarse Fray Mamerto Esquiú;

  • el Hogar Escuela "Coronel Domingo Mercante" se convirtió en Monseñor José de la Iglesia;

  • el Hogar Escuela "Presidente Perón" pasó a ser Hogar Escuela N.º 21;

  • el Hogar Escuela "Coronel Juan Domingo Perón" de La Rioja terminó convertido en el actual Centro Administrativo Provincial.

En la mayoría de los casos los edificios sobrevivieron.

Lo que cambió fue su nombre y, en algunos casos, su función.


Del olvido al reconocimiento patrimonial

Durante décadas, la historia de estos establecimientos permaneció relegada.

Sin embargo, en 2015 el Estado Nacional declaró Monumento Histórico Nacional a varios de los Hogares Escuela construidos por la Fundación Eva Perón, reconociendo su valor arquitectónico, educativo e histórico. La declaración alcanzó, entre otros, a los complejos de Ezeiza, Santiago del Estero, Catamarca, Jujuy, Salta y La Rioja.


Un legado que sigue en pie

Hoy, muchos argentinos transitan diariamente por esos edificios sin conocer su origen.

Algunos funcionan como escuelas.

Otros albergan oficinas públicas.

Otros fueron adaptados para nuevas funciones.

Pero basta recorrer sus galerías, observar sus patios o contemplar sus fachadas de tejas y paredes blancas para comprender que no fueron construidos como edificios comunes.

Representaban una idea política y social: que los hijos de las familias trabajadoras merecían estudiar y crecer en espacios bellos, amplios y cuidados, con acceso a educación, salud y recreación en un mismo lugar.

Más allá de las distintas miradas sobre el primer peronismo, los Hogares Escuela constituyen uno de los proyectos de infraestructura social más ambiciosos de la Argentina del siglo XX. Su permanencia, más de siete décadas después de haber sido levantados, da cuenta no sólo de la calidad de su construcción, sino también del lugar que ocupan en la historia de las políticas públicas del país.




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