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Sífilis: una infección conocida que vuelve a encender las alarmas

hace 11 minutos
5 min de lectura

Durante años pudo parecer una enfermedad perteneciente a otra época. Sin embargo, la sífilis está lejos de haber desaparecido. En Argentina, los registros oficiales muestran un crecimiento sostenido de los casos y vuelven a colocar a esta infección de transmisión sexual en el centro de las preocupaciones sanitarias.


Según el Boletín Epidemiológico Nacional, durante 2025 se notificaron 46.799 casos de sífilis en la población general, con una tasa de 117,2 casos cada 100.000 habitantes. El propio Ministerio de Salud señala que se trata del valor más alto registrado desde el comienzo de la serie.

El aumento no comenzó recientemente. Los registros nacionales muestran una tendencia creciente desde 2011, que se aceleró a partir de 2015. Entre 2015 y 2019, la cantidad de casos notificados llegó a triplicarse. Durante 2020 y 2021 se produjo una disminución vinculada, entre otros factores, al impacto de la pandemia sobre el funcionamiento del sistema sanitario. A partir de 2022, las notificaciones retomaron la tendencia ascendente y en 2023 volvieron a superar los 30.000 casos anuales.

Pero hay otro dato que merece especial atención: el 76% de los casos registrados en 2025 correspondió a personas de entre 15 y 39 años. Fueron 35.497 registros.

El grupo de 20 a 24 años presentó la tasa de incidencia más elevada, con 290,6 casos cada 100.000 habitantes. Dentro de ese grupo también se observó una diferencia entre mujeres y varones: la tasa fue de 366 casos cada 100.000 habitantes entre las mujeres y de 218,2 entre los varones.


No es solamente un fenómeno de las grandes ciudades

Los datos también muestran diferencias entre las regiones del país.

Durante 2025, la región Sur presentó la tasa de incidencia más elevada, con 159,8 casos cada 100.000 habitantes, seguida por Cuyo, con 137,5.

El NEA registró 133 casos cada 100.000 habitantes y el NOA, 111,7. La región Centro, que incluye a la provincia de Buenos Aires, se ubicó por debajo del promedio nacional, con una tasa de 109,4 casos cada 100.000 habitantes.

Las diferencias regionales no significan que la infección esté limitada a determinadas zonas o grupos sociales. La sífilis puede afectar a cualquier persona sexualmente activa y los registros dependen también del acceso al diagnóstico y de la capacidad de cada jurisdicción para detectar y notificar los casos.

De hecho, el Ministerio de Salud advierte que parte del aumento observado está relacionado con el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, la incorporación de nuevos efectores, la capacitación de los equipos de salud y la expansión de las pruebas rápidas, que permiten detectar casos que anteriormente podían no llegar a registrarse.


¿Qué es la sífilis?

La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por una bacteria llamada Treponema pallidum.

Puede transmitirse principalmente durante las relaciones sexuales por contacto directo con lesiones producidas por la infección. También puede transmitirse durante el embarazo de una persona gestante al bebé, provocando sífilis congénita.

Una de sus características más importantes es que puede pasar desapercibida.


Una lesión que desaparece, pero una infección que continúa

En su primera etapa puede aparecer una pequeña úlcera denominada chancro, generalmente indolora, en los genitales, el ano o la boca.

Y acá aparece uno de los mayores problemas: esa lesión puede desaparecer espontáneamente.

La persona puede creer que aquello que tenía se curó. Pero que el chancro desaparezca no significa que la infección haya desaparecido.

Sin tratamiento, la sífilis puede continuar avanzando hacia otras etapas.

En una segunda etapa pueden aparecer erupciones en distintas partes del cuerpo, incluso en las palmas de las manos y las plantas de los pies. También pueden presentarse fiebre, cansancio, inflamación de los ganglios y lesiones en la boca o los genitales.

Después puede ingresar en una fase denominada latente, durante la cual la persona no presenta síntomas.

Por eso, sentirse bien no necesariamente significa que la infección haya desaparecido.


¿Por qué es importante detectarla?

Sin tratamiento, con el paso del tiempo la infección puede provocar complicaciones y afectar diferentes órganos, incluido el corazón y el sistema nervioso.

La buena noticia es que la sífilis tiene cura.

El diagnóstico puede realizarse mediante un análisis de sangre. También existen pruebas rápidas, cuyo resultado preliminar puede estar disponible en aproximadamente 15 a 30 minutos. Ante un resultado positivo preliminar se realizan los estudios correspondientes para confirmar el diagnóstico.

El tratamiento se realiza con antibióticos. La penicilina G benzatínica es el tratamiento habitual para distintos estadios de la infección, aunque la indicación y la dosis dependen de cada situación clínica.

También es fundamental que las parejas sexuales sean evaluadas y, cuando corresponda, reciban tratamiento. Esto permite evitar nuevas infecciones y cortar la cadena de transmisión.


Embarazo: cuando el diagnóstico puede proteger a dos personas

La sífilis merece una atención especial durante el embarazo porque puede transmitirse de la persona gestante al bebé.

La transmisión puede producirse a través de la placenta o durante el parto. Cuando la infección no es detectada y tratada oportunamente, puede provocar consecuencias graves para el embarazo y para el recién nacido.

Según un informe del Ministerio de Salud, cuando una embarazada tiene sífilis y no recibe tratamiento en una etapa temprana del embarazo, el riesgo de transmisión al bebé puede alcanzar hasta el 80%. El mismo informe señala que las consecuencias pueden incluir aborto o muerte perinatal.

Por eso, los controles durante el embarazo son fundamentales. El diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado permiten prevenir la transmisión y reducir las complicaciones.


Prevenir sigue siendo la herramienta principal

El uso correcto del preservativo reduce considerablemente el riesgo de transmisión. Sin embargo, la prevención también incluye algo de lo que todavía hablamos poco: hacernos controles aunque nos sintamos bien.

El Ministerio de Salud recomienda el testeo y señala que las ITS no necesariamente producen síntomas visibles. Además, una persona puede volver a adquirir una ITS después de haberla tenido, ya que haber atravesado una infección no genera inmunidad frente a una nueva exposición.

Tener una vida sexual activa implica también incorporar el cuidado de la salud sexual a nuestros controles habituales.


Una infección antigua, un problema actual

Los números muestran que la sífilis no pertenece al pasado.

En Argentina, los casos notificados vienen aumentando desde hace más de una década y afectan especialmente a adolescentes, jóvenes y adultos jóvenes. Al mismo tiempo, el sistema sanitario está fortaleciendo las estrategias de vigilancia, diagnóstico y tratamiento, entre ellas la utilización de pruebas rápidas y la distribución de penicilina benzatínica a las provincias.

Por eso, hablar de sífilis no debería generar miedo ni vergüenza.

Es una infección que puede prevenirse, detectarse y curarse.

La clave está en contar con información confiable, utilizar métodos de barrera, realizarse controles y consultar ante cualquier duda.

Porque una infección que puede detectarse y tratarse no debería seguir avanzando por falta de información.


EN NÚMEROS

46.799casos de sífilis notificados en Argentina durante 2025.

117,2casos cada 100.000 habitantes.

76%de los casos correspondió a personas de 15 a 39 años.

290,6casos cada 100.000 habitantes fue la tasa más alta y correspondió al grupo de 20 a 24 años.

159,8casos cada 100.000 habitantes: tasa registrada en la región Sur durante 2025.

109,4casos cada 100.000 habitantes: tasa registrada en la región Centro.

80%puede alcanzar el riesgo de transmisión al bebé cuando una embarazada con sífilis no recibe tratamiento temprano, según el informe oficial citado.

La próxima semana: VIH: qué significa hoy vivir con el virus y por qué el testeo sigue siendo fundamental.

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