Marcelino Sanchez – Lealtad
- Daniel Brión

- hace 1 día
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Hay nombres que no deben ser olvidados, conductas que, necesariamente, deberían ser imitadas, lealtades que llegan hasta la entrega de la propia vida por el pueblo y su conductor.
Claro que en estos últimos tiempos suena utópico, a veces y con quien, afirmar lo que acabó de escribir, por suerte una cada vez mayor cantidad de jóvenes están recuperando la utopía y, decididamente, la política.
De eso se trata, de que estos héroes del pueblo no queden sumergidos en un olvido miserable, que sean visibilizados y empoderados.
Hoy coy a tratar de reseñar la maravillosa vida de Don Marcelino Sánchez era tanquista, un Suboficial del Regimiento 8 de Tanques, hijo de campesinos de Orense, en el sur bonaerense, se enganchó luego de la colimba en el Ejército, harto de sus alpargatas bigotudas y emocionado por la posibilidad de lucir las impecables ropas militares.
En sede de su regimiento, en Campo de Mayo, aprendió a manejar los tanques Sherman, que Perón pudo comprar tras la Segunda Guerra Mundial.
El levantamiento militar tuvo lugar el 28 de septiembre de 1951 y El plan de los desleales era asesinar al presidente Perón cuando, por la mañana, ingresara por la puerta 8, que se hallaba a cargo del capitán Alejandro Agustín Lanusse, quien también integraba el complot del cual formaban parte, entre otros, los capitanes José Daniel Iglesias Brickles, Rómulo Menéndez, Uriburu, Alsogaray y Béccar Varela, el brigadier Guillermo Zinny.
Trastocó toda la llegada del segundo jefe, teniente coronel Cáceres, quien se mantuvo leal al orden constitucional. Contando con la colaboración de otros oficiales defiende el lugar y se produce un enfrentamiento.
El capitán Iglesias Brickles avanzó exigiendo la rendición de los militares leales.
Esa mañana un sector -militar y civil- pretendió atentar contra el gobierno constitucional; el general retirado Benjamín Menéndez – aficionado y adicto a los golpes militares- le dijo al sargento Sánchez en aquella oportunidad que se incorporara a una de las unidades; éste le respondió que sí, pero hizo lo contrario.
Se resistió con otros suboficiales al intento protagonizado por oficiales antiperonistas y golpistas, aquel viernes 28 de septiembre de 1951.
“Sí, yo le pegué un tiro en el pecho al oficial que comandaba el tanque” contaba Marcelino Bienvenido Sánchez.
Fue el único hecho de sangre del día, gracias a la rápida respuesta de estos
suboficiales reflexionando, Marcelino, reconoció que la sacó barata.
· A los dos días lo premiaron con la medalla a la Lealtad, que el propio presidente Perón le colocó en su chaqueta y que solía reposar –orgullosa- en la pared de su comedor, con otros tantos recuerdos.
· Por ese mismo tiro -cuatro años después- en 1955, la autodenominada revolución libertadora lo echó del Ejército.
La vida de Marcelino merece ser leída e imitada por los compañeros, desde lo personal debe decir que agradezco al querido Sargento Motorista Tanquista Porfidio Calderón -inolvidable y entrañable compañero de ruta- íntimo amigo de Marcelino que nos presentó hace ya muchos años, recordar aquella tarde noche en que concurrimos a su hogar, un humilde “PH” al estilo de la época, con un largo pasillo donde asomaban una puerta y una ventana de cada hogar que allí convivía, con humilde dignidad.
Al entrar a la casa, recuerdo, un living comedor de pequeñas dimensiones con una televisión; de fondo una mesada y la cocina donde –seguramente- su esposa de toda la vida cocinaría con abnegado amor el alimento de los dos. A mi derecha una puerta comunicaba a la habitación con cama matrimonial, y a mi izquierda una pared donde colgaban orgullosos cuadros de su paso militar, militancia peronista y, en el centro de todo, la condecoración que le entregó el Tte. Grl. Perón …tantos recuerdos.
Gracias a ello obtuve el manuscrito, libros y relatos que hoy comparto, textualmente y con el espíritu de mantener vivo el recuerdo de Marcelino Sánchez tanquista, un Suboficial del Regimiento 8 de Tanques.
El 7 de marzo de 2006 falleció en Bernal, Provincia de Buenos Aires.



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