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Aniversario del crimen de Mariano Ferreyra

hace 2 días
3 min de lectura

Este 20 de octubre se cumplieron dieciséis años del crimen del militante y trabajador Mariano Ferreyra. A 16 años del crimen, su nombre permanece ligado a una de las páginas más oscuras de la historia sindical argentina reciente.

El 20 de octubre de 2010, una protesta por derechos laborales terminó con un militante de 23 años asesinado a balazos. Mariano Ferreyra acompañaba a trabajadores tercerizados del Tren Roca que reclamaban su incorporación a planta permanente cuando una patota vinculada a la Unión Ferroviaria atacó a los manifestantes en el barrio porteño de Barracas.

Ferreyra era estudiante universitario y militante del Partido Obrero. Aquella mañana se había sumado a la movilización para respaldar a trabajadores que exigían mejores condiciones laborales y la reincorporación de compañeros despedidos.

La protesta se desarrollaba en un contexto de precarización y tercerización de tareas ferroviarias, un sistema que mantenía a numerosos trabajadores fuera de los convenios y las condiciones de contratación del personal efectivo.

El ataque se produjo cuando los manifestantes se retiraban del lugar, luego de que la Policía Federal les impidiera avanzar hacia las vías. Los agresores utilizaron piedras y armas de fuego.

Mariano recibió un disparo mortal, mientras que Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos sufrieron heridas de bala. La violencia no consiguió borrar el reclamo, pero dejó una víctima fatal y una sociedad conmocionada.

Las condenas y el poder detrás de los disparos

La investigación judicial reconstruyó la participación de integrantes de la Unión Ferroviaria en la organización y ejecución del ataque, así como la responsabilidad de efectivos policiales que debían intervenir para evitarlo.

En abril de 2013, el Tribunal Oral en lo Criminal N. º 21 condenó a José Ángel Pedraza, entonces secretario general de la Unión Ferroviaria, y a Juan Carlos Fernández a 15 años de prisión por su participación necesaria en el homicidio y las tentativas de homicidio. Cristian Favale y Gabriel Sánchez recibieron 18 años como coautores materiales, mientras que otros integrantes del grupo y policías también fueron condenados. En 2015, la Cámara Federal de Casación Penal confirmó las condenas y elevó las penas de dos comisarios. 

El expediente dejó en evidencia algo más que la actuación de quienes dispararon. La estructura de poder de un sector de la dirigencia sindical, sus intereses frente al conflicto por la tercerización y la actuación policial formaron parte de una trama que la Justicia debió investigar durante años.


Un intento de impunidad que llegó a los tribunales

La historia judicial tampoco terminó con las condenas por el asesinato. La investigación detectó maniobras destinadas a interferir en el proceso y favorecer a Pedraza y a otros acusados, mediante presuntas irregularidades en el sorteo y la radicación de recursos judiciales.

En mayo de 2026, el Tribunal Oral Federal N. º 8 condenó al exsecretario de la Cámara de Casación Octavio Aráoz de Lamadrid a cinco años de prisión y a Luis Ameghino Escobar a tres años por su participación en maniobras de encubrimiento. El fallo volvió a poner bajo la lupa los vínculos entre sectores judiciales, el sistema de inteligencia y el poder político. 

Dieciséis años después, el asesinato de Mariano Ferreyra sigue siendo una referencia ineludible cuando se discuten la precarización laboral, la violencia contra la protesta y la responsabilidad de quienes utilizan estructuras de poder para disciplinar reclamos.

Su muerte ocurrió en medio de una lucha concreta por las condiciones de trabajo y terminó con condenas que alcanzaron tanto a dirigentes sindicales como a integrantes de las fuerzas de seguridad. Recordar a Ferreyra es volver sobre esa historia y sobre el derecho de los trabajadores a organizarse y reclamar sin que la violencia decida por ellos. 

 

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