El tiro de gracia a la soberanía
- Hernán García

- hace 19 horas
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Por qué el ajuste de Milei a las escuelas técnicas nos condena al subdesarrollo.
Por Hernán García Docente con 29 años de trayectoria en la educación pública y las escuelas técnicas. Orgullosamente de la educación técnica de la Provincia de Buenos Aires.

Quienes llevamos casi tres décadas recorriendo los pasillos de las escuelas técnicas sabemos perfectamente que esta modalidad no es un trabajo; es una militancia de vida, una vocación que te absorbe por completo. En mis 29 años como docente, pasé más horas adentro del taller que en el living de mi propia casa. Vi pasar generaciones de pibes que entraban con timidez en primer año y salían convertidos en profesionales, con la cabeza llena de proyectos y las manos listas para construir el país.
Los docentes técnicos somos una raza particular: somos los que, cuando el presupuesto no llega, ponemos plata de nuestro propio bolsillo para comprar los electrodos, los que nos quedamos los sábados a la mañana calibrando un torno viejo para que el lunes funcione, o los que pasamos madrugadas enteras diseñando proyectos, armando carpetas para los Planes de Mejora y mendigando donaciones de rezagos industriales en las pymes de la zona para que los chicos tengan con qué practicar. Para nosotros, ver un tablero eléctrico mal cableado o una máquina parada es un dolor casi físico. Por eso, lo que está ocurriendo bajo la gestión de Javier Milei con el Presupuesto 2026 no es un número frío en una planilla de Excel: es un ataque estructural que desarma, pieza por pieza, la vida de nuestras escuelas y el futuro de esos pibes por los que dejamos la vida.
Afortunadamente, frente al atropello, la comunidad educativa y las familias demostraron que la dignidad no se negocia. El Juzgado Contencioso Administrativo Federal N°12 acaba de aceptar el primer amparo colectivo presentado por familias de estudiantes contra el artículo 30 del Presupuesto de Milei. La Justicia ya reconoció que existe una afectación común y homogénea sobre el conjunto de alumnos de las escuelas técnicas del país. El expediente avanza y está pendiente la cautelar para suspender de forma urgente este desfinanciamiento. No estamos ante quejas aisladas de algún taller; estamos ante la resistencia organizada de un pueblo que se niega a que la "motosierra" oficial le arrebate el derecho al futuro.

El contraste histórico: de la desolación a la reconstrucción, y de vuelta al abismo
Para tomar dimensión de la crueldad de lo que hace el gobierno de Milei, los docentes más viejos tenemos la obligación de hacer memoria y contarles a los más jóvenes de dónde venimos. En los años 90, la receta fue exactamente la misma: el menemismo desmanteló la educación técnica, transfirió los colegios a las provincias sin un solo peso de presupuesto, disolvió el CONET de un plumazo y pretendió transformar nuestros talleres en aulas comunes de la nefasta Ley Federal de Educación. Fueron años de desolación, donde dábamos clases teóricas de soldadura con tiza y pizarrón porque no había luz, ni gas, ni insumos. Vimos vaciarse las aulas y cerrarse las fábricas.
La historia cambió radicalmente a partir de 2003. Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, el Estado nacional volvió a mirar a la industria y, por ende, a las escuelas técnicas como el motor de la soberanía nacional. La piedra angular de esa resurrección fue la sanción de la Ley de Educación Técnico Profesional (N° 26.058) en 2005, impulsada por Néstor Kirchner. Esa ley no solo nos devolvió la identidad y la validez nacional a nuestros títulos; creó el Fondo Nacional (FoNETP) con un piso presupuestario garantizado por ley, inamovible, para que nunca más la educación de los trabajadores dependiera del humor del ministro de turno.
Durante las gestiones de Néstor y Cristina, las escuelas técnicas vivieron su época de oro. Los docentes dejamos de poner plata para insumos básicos y empezamos a discutir grandes proyectos tecnológicos. Pasamos de no llegar ni al 6% de egresados técnicos sobre el total del sistema en 2005, al 17% actual. Entre 2005 y 2015 se duplicó la cantidad de establecimientos en todo el país y la matrícula creció un 25%.
No eran discursos, eran realidades que tocábamos con las manos: galpones nuevos, tornos de control numérico (CNC), laboratorios de informática y electrónica de última generación, y las aulas taller móviles recorriendo el territorio para llevar capacitación técnica a cada rincón. Además, cada pibe, sin importar su condición social, recibía su "mochila técnica" con herramientas de precisión y materiales para estudiar en igualdad de condiciones. Se dignificó la formación en Enfermería a través del PRONAFE y se construyó el Centro Nacional de Simulación Clínica. Había un proyecto de país que requería técnicos porque el objetivo era industrializar la Argentina, no timbearla financieramente.
La destrucción programada del FoNETP por la gestión de Milei
Hoy, con una insensibilidad que estremece, el gobierno de Javier Milei busca prender fuego esos 20 años de esfuerzos colectivos, de infraestructura construida con el esfuerzo de cooperadoras, docentes y el Estado. El artículo 30 de su Ley de Presupuesto deroga de cuajo el piso de financiamiento obligatorio y elimina la ecuanimidad en la distribución de recursos. En la práctica, aunque no lo digan en los canales de televisión, Milei está vaciando el Fondo para matarlo por inanición.
Las cifras reales del recorte bajo esta administración provocan escalofríos en cualquier taller:

Detrás de ese 3,5% que deja Milei lo que hay son escuelas que en los próximos meses no van a poder comprar cables, que van a tener que apagar las máquinas para que no les venga una boleta de luz impagable, laboratorios que se van a quedar obsoletos y pibes que van a perder sus prácticas profesionalizantes porque no hay presupuesto para coordinarlas.
Y este golpe a las escuelas técnicas no es un hecho aislado: es parte de un apagón educativo y científico generalizado por la motosierra libertaria. La función Educación y Cultura sufre una caída real del 47,3%, las universidades nacionales padecen un recorte del 33,8% (con el Ejecutivo pisando las leyes de financiamiento dictadas por el Congreso mediante decretos inconstitucionales), y el sector de Ciencia y Tecnología sufre un hachazo del 48,8% respecto a 2023. El plan es claro: desmantelar el conocimiento.
Una receta vieja con ropaje de red social
La retórica oficial se disfraza de modernidad y habla del libre mercado, pero quienes peinamos canas en las aulas sabemos perfectamente que esto es la réplica exacta de las políticas que ejecutaron José Alfredo Martínez de Hoz durante la última dictadura militar y Domingo Cavallo en los 90. Cada vez que la derecha gobierna con estas recetas neoliberales, destruye las escuelas técnicas porque su modelo de país no necesita técnicos, no necesita ingenieros, no necesita científicos. Necesita mano de obra barata, precarizada, y un país convertido en una factoría colonial que exporte recursos naturales sin valor agregado.
El desfinanciamiento actual de Milei afecta de forma directa a 1.900.000 estudiantes en toda la Argentina. Pibes que hoy ya no solo aprenden herrería, carpintería o mecánica tradicional, sino que están diseñando sistemas de inteligencia artificial, programando, investigando en biotecnología y desarrollando proyectos de energías renovables. Someter la formación técnica a las "lógicas del mercado", como pretende este gobierno, es clausurar la única vía de movilidad social ascendente que les queda a los hijos de los trabajadores y condenar a nuestras industrias y pymes a morir por falta de personal calificado.
Quienes pusimos plata, tiempo, salud y fines de semana enteros adentro de la escuela técnica no vamos a mirar para otro lado mientras destruyen lo que tanto costó levantar. Sin inversión del Estado no hay política pública, no hay ciencia y no hay soberanía. Haber logrado que la Justicia acepte el amparo colectivo es la demostración de que la comunidad educativa tiene memoria y tiene dignidad. Defender la escuela técnica hoy es defender la viabilidad de la Argentina como una nación integrada, justa y soberana. No vamos a permitir que apaguen los motores de nuestros talleres.



Muy bueno! Aguante la escuela técnica🇦🇷