A 50 años de la Masacre de los Palotinos: el crimen que aún interpela a la democracia argentina
- Redacción

- hace 1 día
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Se cumplen 50 años de la masacre llevada adelante por la última dictadura Cívico-militar hacia la comunidad católica, asesinando a 5 miembros de la iglesia de San Patricio.

Este 4 de julio se cumplen cincuenta años de uno de los crímenes más estremecedores perpetrados durante la última dictadura cívico-militar argentina: la Masacre de San Patricio, conocida popularmente como la Masacre de los Palotinos. En la madrugada del 4 de julio de 1976, un grupo de tareas asesinó a cinco integrantes de la comunidad palotina en la parroquia San Patricio, ubicada en el barrio porteño de Belgrano.
Las víctimas fueron los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, junto a los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti. Sus cuerpos fueron hallados horas más tarde por personas que llegaban a la iglesia para participar de la primera misa del domingo.
El crimen constituyó el mayor atentado sufrido por la Iglesia Católica en la historia argentina y forma parte del plan sistemático de persecución, secuestro, tortura y asesinato desplegado por el terrorismo de Estado instaurado tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
Un mensaje de terror
Los asesinos no sólo fusilaron a los cinco religiosos. También dejaron mensajes escritos con tiza en las paredes de la parroquia, intentando presentar el hecho como una represalia vinculada al reciente atentado contra la Superintendencia de Seguridad Federal. Otra inscripción calificaba a las víctimas como "adoctrinadores de mentes vírgenes", en una clara referencia a las posiciones pastorales comprometidas con los sectores populares y cercanas al espíritu renovador del Concilio Vaticano II.
Las investigaciones posteriores, así como numerosos testimonios y documentos, señalaron la responsabilidad de fuerzas represivas de la dictadura. Con el paso de los años surgieron fuertes indicios que vincularon el operativo con personal de la Armada y estructuras del terrorismo de Estado. Sin embargo, medio siglo después, el crimen continúa sin una condena judicial firme contra sus autores materiales e intelectuales.
Voces que incomodaban
Los sacerdotes y seminaristas desarrollaban una intensa actividad pastoral, educativa y social. Su compromiso con los jóvenes, con los sectores más vulnerables y con una Iglesia cercana a las problemáticas populares los había convertido en referentes para buena parte de la comunidad.
En aquellos años, numerosos integrantes de la Iglesia Católica fueron perseguidos por el régimen militar debido a su compromiso con los derechos humanos y la justicia social. La Masacre de San Patricio fue una expresión extrema de esa persecución y buscó sembrar el miedo incluso dentro de las instituciones religiosas.
Cincuenta años después
El cincuentenario encuentra a la sociedad argentina conmemorando este episodio mediante actos, homenajes y actividades de reflexión organizadas por la comunidad palotina, organismos de derechos humanos, instituciones religiosas y distintos ámbitos del Estado. Durante esta semana se realizaron homenajes en el Senado de la Nación y diversas iniciativas para mantener viva la memoria de las víctimas.
Cada aniversario renueva una pregunta que sigue atravesando la historia argentina: ¿cómo evitar que hechos semejantes vuelvan a repetirse?
La experiencia acumulada desde el retorno democrático ha mostrado que la respuesta no puede construirse sobre el olvido. Los juicios por delitos de lesa humanidad, el trabajo de los organismos de derechos humanos y las políticas de memoria permitieron reconstruir buena parte de la verdad histórica y consolidar un consenso democrático basado en el rechazo al terrorismo de Estado.
Memoria, Verdad y Justicia
Recordar la Masacre de los Palotinos no implica únicamente rendir homenaje a cinco religiosos asesinados. Significa también reconocer el valor de quienes defendieron la dignidad humana en uno de los períodos más oscuros de la historia nacional y reafirmar el compromiso con la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho.
La consigna "Memoria, Verdad y Justicia" sintetiza ese compromiso colectivo. Memoria para que las nuevas generaciones conozcan lo ocurrido; Verdad para seguir esclareciendo los hechos y las responsabilidades; y Justicia como condición indispensable para combatir la impunidad.
A cincuenta años de aquella madrugada del 4 de julio de 1976, los nombres de Alfredo Leaden, Alfredo Kelly, Pedro Dufau, Salvador Barbeito y Emilio Barletti siguen siendo parte de la memoria democrática argentina. Recordarlos es también reafirmar el principio de que nunca más el terrorismo de Estado puede tener lugar en nuestro país.



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