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Para la gente, “nada”; para los evasores, “todo”

En el Congreso de la Nación se dio media sanción a dos leyes que no van a mejorar en nada la vida de los argentinos. Todo lo contrario: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y una nueva ley de blanqueo que, haciendo honor a la falta de imaginación reinante, denominaron “Ley de Blanqueo II”. Mal llamada “II”, porque hace rato que en la Argentina se vienen aprobando leyes de blanqueo, cuestión que es mala en sí misma, pero que en la actualidad resulta aún peor.

Vamos por partes.

La reforma del Banco Central tiene dos puntos centrales. El primero es blindar en el cargo a su actual presidente, Santiago Bausili. El segundo, permitir la utilización de las reservas como garantía de las deudas que contraiga el Gobierno. Es decir, blindar los negocios del endeudador serial Luis Caputo y de los hermanos Milei.


Reply 1: No se olviden de que, tanto durante el gobierno de Macri como durante el de Milei, Sturzenegger y Caputo han enviado oro de las reservas al Banco de Inglaterra, afamado porque allí las cosas que entran nunca salen.


Este Gobierno, que en las elecciones generales salió segundo con el 29,99 % de los votos, instala ahora la necesidad de contar con dos tercios de los votos para remover al actual presidente del Banco Central. El Gobierno de la criptoestafa $LIBRA. El Gobierno durante el cual un senador opositor votó a favor de una ley y luego terminó preso en Paraguay, acusado de maniobras vinculadas al lavado de dinero.

El segundo punto es la Ley de Blanqueo II. Es decir, la que permite blanquear activos cuyo origen puede provenir de la evasión, el narcotráfico, el lavado de dinero, el sicariato, la corrupción estatal o vaya uno a saber de dónde. De cualquier lugar, en definitiva, que no sea precisamente transparente ni mucho menos “blanco”.


Reply 8: Este es el Gobierno que llegó de la mano de Cerimedo; que tiene a la familia Caputo bajo sospecha por su presunto vínculo con el financiamiento del intento de magnicidio contra CFK; que volvió a instalar el uso de fondos reservados para la SIDE, manejada por otro Caputo; que tuvo que hacer renunciar a su principal candidato en las últimas elecciones, José Luis Espert, por sus vínculos con Fred Machado, procesado en Estados Unidos por lavado de dinero —si lo miramos con un solo ojo—; que tuvo un jefe de Gabinete que durante meses prorrogó las explicaciones sobre su inexplicable fortuna; que tiene en marcha una investigación sobre el destino de las presuntas coimas de la ANDIS. Este mismo Gobierno que reprime criminalmente a la gente y se ensaña con los fotoperiodistas.


¿Y para qué?

La pregunta es sustancial. Si todo esto se hiciera para resolver los problemas de la gente, la mancha seguiría siendo mancha, pero al menos tendría alguna utilidad. Si nos explicaran que lo necesario es desendeudarnos y que la prioridad no es la justicia social, algunos podríamos no estar de acuerdo y otros sí. Pero si cada vez estamos más endeudados y, al mismo tiempo, la gente está cada vez peor, entonces la respuesta oscurece todavía más la ley.

Milei ya debe más que lo que debía Alberto Fernández, pero eliminó el 90 % de los beneficios sociales. Congeló jubilaciones, limitó profundamente las prestaciones del PAMI y el acceso a medicamentos. Se quedó con el incentivo docente. Se quedó con el impuesto a los combustibles: no eliminó el impuesto, se quedó con los recursos.

¿A cambio de qué?


Reply 11: Caricias significativas


Los niveles de inflación superan los peores momentos del kirchnerismo (2003-2015). El apagón informativo no cambia la realidad; solamente achica su resonancia. Ya nadie habla del Congreso como una escribanía.

Perdón: cuando digo “ya nadie habla”, me refiero a la voz cantante de los grandes medios de comunicación.

De las aberraciones de este Gobierno, de la mafia judicial y del círculo color caca, solo se sale con una reforma constitucional y con un pueblo preparado para defender los cambios profundos, para que nunca más le roben la esperanza al pueblo.



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