La industria argentina no logra recuperarse
- Redacción

- 9 jun.
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Cierres, caída de la producción y señales de desindustrialización bajo el gobierno de Javier Milei.

La promesa oficial de que el ajuste económico generaría una rápida recuperación productiva continúa encontrando obstáculos en uno de los sectores históricamente más sensibles de la economía argentina: la industria manufacturera.
A dos años y medio de la llegada de Javier Milei a la Presidencia, diversos indicadores oficiales muestran que buena parte del entramado industrial continúa atravesando dificultades significativas, con niveles de actividad que permanecen por debajo de los registrados antes del inicio de su gestión.
Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) revelan que la producción manufacturera sufrió una caída interanual del 8,7% en febrero de 2026, mientras que el acumulado del primer bimestre mostró una contracción del 6% respecto del mismo período de 2025. Además, la serie desestacionalizada registró una baja mensual del 4%, reflejando una pérdida de dinamismo incluso descontando factores estacionales. Estas cifras surgen del Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI Manufacturero), principal indicador oficial para medir la actividad fabril del país.
El dato adquiere especial relevancia porque la caída no estuvo concentrada en unos pocos sectores. Según el propio INDEC, 14 de las 16 divisiones industriales relevadas registraron retrocesos durante febrero, una señal de debilidad generalizada que atraviesa buena parte del aparato productivo nacional. Entre los sectores más afectados aparecieron textiles, metalmecánica, maquinaria y equipo, autopartes y diversas ramas manufactureras vinculadas al consumo interno.
El ajuste y el derrumbe de la demanda
Diversos economistas industriales vinculan este comportamiento con la fuerte caída del poder adquisitivo ocurrida durante la primera etapa del programa económico implementado por Milei.
La combinación de devaluación, reducción del gasto público, apertura de importaciones, aumento de tarifas y retracción del consumo produjo un impacto directo sobre numerosas fábricas orientadas al mercado interno.
La lógica económica del Gobierno sostiene que la estabilización macroeconómica y el equilibrio fiscal constituyen condiciones necesarias para que posteriormente llegue una etapa de expansión productiva. Sin embargo, desde sectores industriales cuestionan que la velocidad y profundidad del ajuste hayan provocado una destrucción de capacidad productiva difícil de revertir.
Los indicadores de utilización de capacidad instalada reflejan parte de esta problemática. El INDEC informó que durante febrero de 2026 las industrias utilizaron apenas el 54,6% de su capacidad instalada, un nivel inferior al registrado en igual mes del año anterior. Esto implica que casi la mitad del potencial productivo del sector permaneció ocioso.
Empleo industrial en retroceso
La caída de la actividad tuvo también consecuencias sobre el empleo.
Diversos relevamientos sectoriales indican que durante la gestión de Milei se produjo una reducción significativa de puestos de trabajo industriales registrados. Informes recientes señalan la pérdida de alrededor de 80.000 empleos industriales y el cierre de miles de establecimientos manufactureros en distintos puntos del país.
Las provincias con fuerte presencia industrial fueron algunas de las más afectadas. En distritos como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, cámaras empresarias advirtieron sobre suspensiones, reducción de turnos de producción y dificultades para sostener los niveles de actividad previos al ajuste.

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