¿Hasta Cuándo?...
- Jorge Márquez

- 16 jun
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Por: Jorge Márquez

¿Hasta cuándo vamos a seguir (y poder) soportar el neoliberalismo? Evidentemente los jubilados somos una de las principales variables del ajuste mas salvaje, el poder (que no es el gobierno…) solo busca preservar sus ganancias; Así reduce salarios, quita derechos, reduce o niega prestaciones de salud, reprime salvajemente manifestaciones populares.
Mientras tanto vemos como la muerte se enseñorea y va llevándose compañeros que hasta ayer estuvieron a nuestro lado.
Esto para los que ya tenemos algunos años no es nuevo, lo vimos en el periodo de la dictadura con Martínez de Hoz donde nos decían: “achicar el estado es agrandar la nación” mientras secuestraban, asesinaban y saqueaban, nuestros salarios eran la variable de ajuste con la “reforma financiera” y endeudamiento; El estado nacional delego en los municipios y provincias servicios de educación, salud, rutas, vivienda , retraso el tipo de cambio (¿Te suena?) En agosto de 1976 sanciono un nuevo régimen de inversiones extranjeras igualando los derechos de empresas de capital extranjero con las nacionales, hoy le llaman, RIGI, el famoso “deme dos” y “plata dulce” caracterizo a la época, ¡¡el sector industrial dejo de ser el dinamizador de la economía acusado de obsoleto y deficiente por la protección que le dio el peronismo por eso decimos que Milei es la dictadura!!
Luego en los 90 vimos el plan BB del grupo Bunge y Born, y el plan Bonex, más tarde la ley de “convertibilidad”, las privatizaciones y las AFJP; La ley de reforma laboral que hoy le llaman “modernización”; El achicamiento del estado a través de las privatizaciones no mejoro nuestra economía, solo llevo poder económico a sectores concentrados locales e internacionales, la implementación del Plan de Convertibilidad enmarcada en la desregulación de las actividades empresarias y en la búsqueda de capitales foráneos profundizo el proceso iniciado en 1976. Es decir, la desarticulación del empresariado nacional y la quita de incentivos para las pequeñas y medianas empresas.
Las consecuencias fueron las mismas, desempleo, marginalidad, endeudamiento público. Que desemboco en la crisis del 2001.
También vimos la etapa del Macrismo En el año 2015 resulta electo como presidente Mauricio Macri en lo que podemos identificar como la segunda coalición de partidos que llega al gobierno, esta vez con la UCR en un papel totalmente secundario. Comienza entonces el endeudamiento externo más cuantioso y vertiginoso del que se tenga memoria en toda la historia argentina. Vale la pena recordar que, durante los años 2016 y 2017, Argentina fue el país que más deuda soberana contrajo en el mundo. Comenzaba así la tercera experiencia neoliberal en nuestro país con endeudamiento externo. El safari endeudador del entonces secretario de finanzas, Luis Caputo, culminó en el 2018 cuando, ante la imposibilidad de hacer frente a los vencimientos de la deuda contraída, el gobierno recurrió al prestador de última instancia y volvió a traer al FMI como auditor de la economía argentina. No fue una operación de crédito como cualquiera de las que se conocieron en el país desde 1957. Al igual que todo el endeudamiento en dólares con fondos de inversión privados, este acuerdo también fue inédito. El organismo multilateral otorgó al gobierno de Macri un préstamo por 57.000 millones de dólares -el más grande de toda la historia del FMI, equivalente al 60% de su capacidad prestable- desembolsando 45.000 millones de dólares que fueron utilizados, en su mayoría, para la fuga de capitales especulativos que habían entrado en Argentina hasta ese mismo año. Más que un préstamo se trató de una monumental estafa. Ni uno solo de esos 45.000 millones de dólares quedaron en la Argentina, sin embargo, no se conoce que el Poder Judicial haya procesado a ningún funcionario involucrado en esa operación. Se reafirma así el dominio del macrismo sobre este poder del Estado; Es que, desde el comienzo de su gobierno, Macri tuvo como objetivo la captura del Poder Judicial persiguió y logró cumplir sus tres objetivos fundamentales: garantizar primero su plan de negocios sin interferencias (parques eólicos, peajes -juicio CIADI-, Correo Argentino, entre los principales), segundo, su impunidad y tercero la persecución política de los opositores. Aplicó como método político el de la mafia: espionaje, amenazas y persecución a través de la judicialización de la política, tanto de opositores como empresarios y hasta de sus propios partidarios y sus familias, algo totalmente inédito en el período democrático. El objetivo era la estigmatización y desaparición del adversario, no física como en la dictadura, sino política. La ruptura del Estado de Derecho, arrasando con las garantías constitucionales del debido proceso, no ser juzgado dos veces por el mismo delito, violación de la cosa juzgada, encarcelamiento de empresarios y venta de sus empresas a precio vil, entre otras tantas violaciones al orden jurídico. Este proceso de judicialización no fue inocuo, terminó condicionando seriamente el sistema de representación política democrática en Argentina, con consecuencias que se proyectaron en el tiempo hasta la actualidad.
Finalmente, a principios del año 2022, el gobierno firmó un nuevo acuerdo con el FMI que no sólo validó el escandaloso préstamo que obtuviera la administración de Mauricio Macri, sino que condenó al gobierno a una suerte de agonía al obligarse a implementar las políticas dictadas por el organismo multilateral que ordenaba, entre otras cosas, una devaluación del tipo de cambio por sobre la tasa de inflación, realimentando la misma en un círculo vicioso y letal. Pruebas al canto, en el año 2023 y en pleno proceso electoral presidencial, el entonces ministro de Economía y candidato de la coalición de gobierno fue obligado a devaluar por el staff del FMI al día siguiente de las elecciones primarias. Como consecuencia de ello, la inflación mensual se disparó a dos dígitos registro que no se observaba desde la segunda hiper de 1990- y la interanual llegó al 211%, confirmando una vez más que la inflación, en Argentina esta indisolublemente ligada al dólar y no al déficit fiscal.
Esto marca el fracaso de los programas neoliberales de ajuste y endeudamiento externo, con o sin privatizaciones y sus secuelas con el aumento de pobreza y violencia para el conjunto de la sociedad argentina, pero que sin embargo siempre ha significado un excelente plan de negocios para algunos pocos. Cada ciclo neoliberal terminó cristalizando una formidable transferencia de ingresos de todos los argentinos a los grupos más concentrados de la economía.
LA CUESTION ES EL MODELO
En efecto, desde la caída del modelo agroexportador que tanto seduce al actual presidente que solo permitía vivir bien a reducidas minorías, el desarrollo del modelo de sustitución de importaciones, que se profundizó a partir de 1945, fue interrumpido dramática y trágicamente a partir del golpe cívico militar de 1976 y fue retomado con fuerza a partir del año 2002, fue el único que generó industrialización y permitió conformar un poderoso mercado interno con altos salarios y movilidad social ascendente, al punto de ser el principal motor del surgimiento de la clase media argentina. En el año 2012, un informe del Banco Mundial daba a conocer que la Argentina había duplicado su clase media, desde el año 2002 hasta ese momento.
El liberalismo es el vehículo que utiliza que utiliza el imperialismo para colonizarnos, someternos y explotarnos. Nos dicen que el liberalismo es la más acabada expresión de la democracia. Y nos hacen identificar democracia y libertad con propiedad privada, cuando la verdad es que la democracia y la libertad que nos quieren imponer es solo un privilegio de las minorías oligárquicas, es decir la oligarquía vacuna y los dueños y representantes del capital norteamericano. Nos hablan del respeto a las minorías, cuando en realidad se trata de mantener la capacidad de explotación de nuestro pueblo por esas esas minorías.
Mediante el adoctrinamiento liberal, y la exaltación de un falso sentimiento, que cohesiona, han conseguido que lucháramos entre las clases populares, ahora, este pueblo debe ser el protagonista y luchar por un proceso de liberación nacional; debemos demostrar que Perron, ¡¡Evita y el Che son argentinos!!



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