A 70 años de los años de los asesinatos perpetrados por la dictadura cívico militar genocida
- Daniel Brión

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Por Daniel Brion

Resulta necesario destacar el agradecimiento y
reconocimiento a la militancia de Evita Morales (ya fallecida) y
a toda la Comisión por la Verdad Memoria y Justicia de San
Martín, que ella presidio y logró presentar como querellante en
la causa, esto muestra claramente el compromiso que han
asumido desde siempre con el tema.
Cuando se tomó conocimiento que con un Juicio por la
Verdad de la Masacre de Napalpí, concluido en mayo de 2022,
tomó eso y buscó fuentes en diversos historiadores y
abogados, concluyendo en que podrían hacer acciones legales
por los genocidios de la dictadura en junio de 1956.
Tampoco quiero dejar de mencionar al Dr. Alberto
Palacios, de enorme trayectoria en el campo de los Delitos de
Lesa Humanidad y juicios a los genocidas, que llevó adelante
la querella “ad honorem”.
El proceso, llevó casi un año tomando declaraciones a
familiares y/o testigos de esos hechos, finalmente entró en
etapa de juicio oral coincidiendo con el 70° aniversario de los
hechos criminales, reabriendo el reclamo para que sean
reconocidos como delitos de lesa humanidad cometidos por
una dictadura genocida.
La decisión llega luego de que la jueza Alicia Vence
resolviera elevar el expediente a juicio para que los hechos
sean reconocidos como delitos de lesa humanidad y
finalmente, tras 70 años, se comprenda que se trataba de un
plan sistemático para eliminar opositores que, años más tarde,
perfeccionaron y multiplicaron por miles.
Dejar aclarado definitivamente que quienes fueron asesinados,
mal llamados “los fusilados, en el basural de José León Suárez
no eran insignificantes o triviales, tenían un papel importante
en la historia argentina, al igual que sus otros compañeros
asesinados en esas jornadas en diferentes sitios de CABA
Gran Buenos Aires y provincias.
Quedará claro que los detenidos en Florida sí pertenecían
al Movimiento de Recuperación Nacional del General Valle, y
sí tenían misiones a cumplir dentro del mismo.
Primera vez que civiles y militares juntos se unieron
para retornar a la democracia y la vigencia de la
Constitución Nacional contra una dictadura.
El juicio se desarrolló bajo la modalidad de “juicio por la
verdad”, mecanismo judicial orientado a esclarecer hechos
graves cuando ya no es posible avanzar penalmente contra los
responsables directos, muchos de ellos fallecidos.
El principal señalado por aquellos hechos fue el coronel
Desiderio Fernández Suárez, entonces jefe de la Policía
Bonaerense y subordinado del vicepresidente de facto,
almirante Isaac Rojas -Murió en 2001, a los 92 años-.
El abogado Alberto “Pepe” Palacios, representante de
familiares e integrante de la Comisión por la Memoria, la
Verdad y la Justicia de San Martín, sostuvo que la elevación a
juicio representa “un acto reparatorio fundamental” para las
víctimas y para la sociedad. También remarcó que, a siete
décadas de los hechos, el debate oral permitió reunir
testimonios y documentación para establecer oficialmente
cómo ocurrieron los asesinatos.
Palacios señaló además que en los últimos días fueron
presentadas las pruebas documentales y testimoniales
reunidas durante la instrucción, con el objetivo de que sean
incorporadas y reproducidas durante las audiencias. Entre las
pruebas incorporadas estuvieron las declaraciones como
familiares Alicia Rodríguez, Julia René Carranza, Berta Josefa
Carranza, Delia Garibotti, una sobrina de Lizaso, María
Angélica Giunta, hija de Miguel Ángel (que logró escapar esa
noche), Mónica Beatriz, hija del sobreviviente Héctor
Benavidez, Daniel Briòn –hijo de Mario- quienes aportaron
documentación y reconstrucciones sobre lo ocurrido en junio
de 1956.
El fiscal a cargo de evaluar la prueba fue Paul Starc, quien
se desempeñó en el Poder Ejecutivo nacional durante 2024 y
2025 sin que se designara reemplazante en la fiscalía. Esa
situación demoró el expediente hasta su regreso al cargo.
Según trascendió, el dictamen fiscal desaconsejaba la
realización del juicio, aunque la jueza resolvió avanzar
igualmente.
La realización del proceso coincidirá con el 70°
aniversario de la masacre e incluirá a los 31 asesinados en las
jornadas represivas.
Los testimoniales fueron ofrecidos en los días 16, 17 y 18
de junio, donde historiadores, escritores, también ofrecieron
sus testimonios-
Fueron incorporados al proceso los libros Operación
Masacre de Rodolfo Walsh y El Presidente Duerme de mi
autoría.
La sentencia refleja un freno al olvido: Como afirmó la
jueza en su fallo, "la verdad de los historiadores no
sustituye una sentencia judicial. Las víctimas y la
sociedad civil necesitan este acto reparatorio y formal del
Estado"
Nos hace comprender la necesidad de mantener una
Memoria viva, activa.
En vísperas de cumplirse las siete décadas de estos
hechos reivindicamos a los civiles y militares que dieron sus
vidas resistiendo a la dictadura cívico militar genocida de
entonces y defendiendo la vigencia de la Constitución
Nacional, la democracia y al pueblo.
La jueza sentenció de manera inapelable señaló como
responsables por la planificación, ejecución y encubrimiento a
los dictadores Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Rojas, el
jefe de la SIDE Juan C. Quaranta, el jefe de la policía
bonaerense Desiderio Fernández Suárez, y el jefe regional
Rodolfo Rodríguez Moreno.
Dejando en claro que, de haber estado aún con vida
alguno de ellos le habría correspondido la pena de prisión
perpetua.
La jueza ordenó también que los espacios vinculados a
los crímenes sean señalizados como sitios de memoria y que
el caso se incorpore de manera oficial en los planes de estudio
(incluyendo la lectura obligatoria de Operación Masacre de
Rodolfo Walsh).
El fallo reivindica a las víctimas civiles del Movimiento de
Recuperación Nacional de 1956, entre ellos los fallecidos
Mario Brión, Vicente Rodríguez, Nicolás Carranza,
Francisco Garibotti y Carlos Lizaso, así como a los siete
sobrevivientes del ataque.
Piden desde el gobierno y sus adláteres cuando
hablamos de Memoria Activa, que sea una memoria completa,
pues bien, comenzamos de mostrar esa historia completa que
pretendieron ocultar.



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